Rosquillas de Candil

¡ Hola a todas !

Ya estamos de vuelta en el blog, y volvemos con unas rosquillas caseras, fáciles y deliciosas. Las rosquillas de Candil son un dulce que nunca habíamos hecho, en casa siempre habíamos hecho los tradicionales rosquillones o roscos de masa densa, que se hacen sin molde y resultaban ser muy atractivos por su gran tamaño y sabor. Son unas rosquillas muy ligeras, igual de fragantes y muy ‘mojables’, por las que nos hemos quedado enganchadas y gratamente sorprendidas. Por si alguna ha estado despistada y no ha visto como se hacen, os invitamos a que lo veáis en este post.

Antes de deciros cómo se hacen, os diremos que el artilugio necesario para hacerlas, es decir, el candil o buñolera, se puede conseguir en tiendas especializadas o en ferreterías, y si no lo tuvieran se puede hasta encargar, pero si no, podéis daros una vuelta por Internet que seguro que alguien lo venderá. Es un artilugio capaz de almacenar líquido con un agujero en medio. La técnica es tenerlo en temperatura, rellenar con una jarrita hasta la mitad y depositar en el fondo de una sartén con abundante aceite. Un par de vueltas, dorarse y sacar. La masa empezará a despegarse del mismo y a subir a la superficie. Es importante la temperatura del aceite, ya que si está demasiado caliente, pueden quedar crudas por dentro, mientras que si está demasiado frío, las rosquillas se abrirán y quedaran más feas.

Más fácil imposible. Ingredientes para 20 rosquillas de candil:

  • 50 ml de leche entera
  • 50 ml de anís seco
  • 50 ml de aceite de oliva 0’4º
  • una cáscara de naranja / limón
  • 100 gr de azúcar blanca
  • 1/2 sobre de levadura química
  • ralladura de media naranja / limón
  • 175 gr de harina de repostería
  • 2 huevos de granja
  • 3/4 de litro de aceite de girasol

Antes de empezar a preparar la masa de las rosquillas, llevaremos el aceite de oliva a calentar, con la cáscara dentro. En cuanto hagan amago de freírse apagaremos y dejaremos templar.

Una vez metidos en faena, cascamos los dos huevos.

Echaremos la leche, la ralladura, el anís y el azúcar.

Iremos batiendo con unas varillas mientras tamizamos la harina. También echaremos la levadura.

Ahora echaremos el aceite aromatizado a naranja.

Pondremos el aceite de girasol a calentar y meteremos el candil dentro para que coja calorías.

Rellenamos el candil hacia la mitad con una jarrita o con una cuchara sopera e introducimos en el aceite, veréis como la rosquilla se va despegando del mismo. Nosotros tuvimos que tirar la primera, porque no habíamos cogido el punto de la temperatura, así que no tiréis la toalla si veis que las primeras no os salen.

Las freiremos dándoles vueltas con cuidado y sin que se quemen. No obstante a mí de siempre me han gustado morenas.

Las recogemos con cuidado y las vamos depositando en un plato con papel absorbente. Así haremos con todas.

Así quedan todas una vez fritas.

Las emborrizamos de azúcar y listas para tomar.

Aquí un corte de las mismas una vez templadas, para que os hagáis una idea. De verdad, quedan riquísimas.

¡¡ A comer !!

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